
Vamos rumbo a Durango rock city
camino largo y tedioso, hay sangüichitos, pero no les pusieron de las zanahorias de los chiles en vinagre que les dan sabor a todas las cosas.
Es dificil escribir porque la mano tiesa maneja de la chingada :P, el alega que es el camino, pero todos sabemos que no es cierto.
seguimos transmitiendo desde atras de la van que nos lleva a tierra de alacranes
Road road nothing but road
viernes, diciembre 19, 2008
Publicado por Halikar en 8:27:00 a. m. 1 comentarios
Avión de papel. Oct. 08. Pt. 1
lunes, octubre 20, 2008
Octubre 2008.
- Modelo en el teatro o ¡échate una de espantos!
Pues el azar, que no el azahar ni por asar, pone en el camino de esta aletargada agrupación a un hombre de teatro y espectáculos. En cuestión de días, el encargado de los asuntos graves de la inasible banda se pone a compartir café, masitas, grandilocuencias y que se yo con semejante personaje, para que, luego de holgadas, inmensurables, maratónicas, deportivas charlas, ambos cayeran en cuenta que la canasta del pan siempre se sirve primero, o sea vamos a colaborar; ¿cuándo, cómo? es lo de menos, y como nunca falta esquina ahí van prestos, venturosos y de par en par nuestros melodiosos personajes. Comienzan con mejores intenciones que ideas, poco tiempo, menos recursos y muchas distancias, pero como siempre el resultado pinta arcoiris invertidos en sus bocas. Se demuestra que el trabajo es la única opción para dejar salir el talento. Y aunque el producto es algo inusual, casi inesperado, será interesante apreciarlo en contexto. "Una obra de teatro pánico sobre vampiros". Música sobre pedido**.
En fin, la participación la podrán escuchar en la puesta en escena Carmilla*, que se estrena este viernes 24 de octubre de 2008 a las 8 p.m. en el Teatro Arlequín, que se encuentra frente al monumento a la madre sobre la calle Villalongín, muy cerca de Reforma e Insurgentes.
Notas a posteriori:
* Carmilla. Diario de una vampira (sic).
De: Joseph Sheridan LeFanu.
Adaptación y puesta en escena: Alberto Cano
** Nótese: se hace música sobre pedido, aunque ya no se va a tocar en cumpleaños, bautizos etc.
Publicado por M. Larsen en 9:06:00 p. m. 0 comentarios
Etiquetas: aventuras de wasabi, avión de papel, Modelo 68, teatro
No se culpe a nadie...
jueves, julio 24, 2008
Publicado por M. Larsen en 1:10:00 a. m. 0 comentarios
PAREDRO
jueves, abril 03, 2008
«…De la Ciudad, que en adelante se mencionará sin mayúscula puesto que no hay razón para extrañarla —en el sentido de darle un valor privilegiado por oposición a las ciudades que nos eran habituales— conviene hablar desde ahora porque todos nosotros estábamos de acuerdo en que cualquier lugar o cualquier cosa podían vincularse con la ciudad, y así a Juan no le parecía imposible que de alguna manera lo que acababa de ocurrirle fuese materia de la ciudad, una de sus irrupciones o sus galerías de acceso abriéndose esa noche en París como hubiera podido abrirse en cualquiera de las ciudades adonde lo llevaba su profesión de intérprete. Por la ciudad habíamos andado todos, siempre sin quererlo, y de regreso hablábamos de ella, comparábamos calles y playas a la hora del Cluny. La ciudad podía darse en París, podía dársele a Tell o a Calac en una cervecería de Oslo, a alguno de nosotros le había ocurrido pasar de la ciudad a una cama en Barcelona, a menos que fuera lo contrario. La ciudad no se explicaba, era; había emergido alguna vez de las conversaciones en la zona, y aunque el primero en traer noticias de la ciudad había sido mi paredro, estar o no estar en la ciudad se volvió casi una rutina para todos nosotros, salvo para Feuille Morte. Y ya que de eso se habla, con la misma razón hubiera podido decirse que mi paredro era una rutina en la medida en que siempre había entre nosotros alguno al que llamábamos mi paredro, denominación introducida por Calac y que empleábamos sin el menor ánimo de burla puesto que la calidad de paredro aludía como es sabido a una entidad asociada, a una especie de compadre o sustituto o baby sitter de lo excepcional, y por extensión un delegar lo propio en esa momentánea dignidad ajena, sin perder en el fondo nada de lo nuestro, así como cualquier imagen de los lugares por donde anduviéramos podía ser una delegación de la ciudad, o la ciudad podía delegar algo suyo (la plaza de los tranvías, los portales con las pescaderas, el canal del norte) en cualquiera de los lugares por donde andábamos y vivíamos en ese tiempo…»
Publicado por Halikar en 1:08:00 p. m. 1 comentarios
Te encontré un día extraño...
miércoles, abril 02, 2008
Como un árbol torcido en un islote de piedra sobre un lago, o como un oyamel en el bosque, cada quien busca su camino porque luz y agua son necesarias.
No importa soledad o multitud sino darse cuenta de lo necesario, lanzar unas notas al aire y encontrar eco...
Publicado por M. Larsen en 12:35:00 a. m. 0 comentarios
miércoles, marzo 05, 2008
Un castillo sangriento, un comensal gordo, el ruido roto por un silencio que abre
un reflejo, grandes avenidas, sonidos que se organizan para llegar sólo a mí.
El aire se corta, un libro se extiende y en todo estás tú, pero no te encuentro
Hélène, dulce, altiva, ausente.
Yo también desaparezco para entrar en la ciudad que nos habita, tomo sus calles
sus plazas me recorren y mi paredro toma mi voz.
Eso lo pensaste tú, cuando ella soñó que nos encontramos entre golondrinas y anécdotas,
entre párrafos enredados, tejidos de humo, vino y el arte que forma nuestra ciudad,
la que está en nuestros corazones guardados en casilleros, o en el corazón que aquel comió en el parque.
Basilisco es la palabra que no recordaba, porque un día escapó de mi lengua,
entró a la ciudad, me acompañó destruyendo para después armarla otra vez, amarla otra vez,
y regresó en un restaurante, en año nuevo, en una coincidencia de aire, sonidos y comida sin apetito.
Luego un hotel y ella que no es Hélène. Ella que me encuentra del otro lado del canal de la mancha, pero aún en la ciudad.
Viena, París, Leicester, Buenos Aires, nuestra ciudad puerto, ciudad barrio, suburbio, metropolis; aceras gigantes y calles anchas, espirales. Caminos que se miden en kilometros y recorridos compuestos de minutos.
Cualquier cosa pasa en la ciudad, inadvertida por todos.
Animada por unos cuantos que se dejan vivir por ella; nada pasa hasta que tú, él, o algún paredro son capaces de contarnos algo porque lo han visto,
yo lo he visto cuando no pasa nada y cuento una madeja que no se teje, se desenreda, para alcanzarnos en cualquier rincón de la ciudad.
Pero regreso, siempre y en todo a Hélène, al final de un párrafo, el dibujo cerrándose perfecto,
Hélène.
Publicado por M. Larsen en 8:31:00 p. m. 0 comentarios